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Células hijas y células madre
Células m. embrionarias: el debate
Las c. madre a escena: EEUU
Caso: Düsseldorf (Alemania)
Caso: Menaschè (Francia)
Caso: NY Medical School.USA
 

Clonación terapéutica, investigación con células madre embrionarias, manipulación genética de embriones, selección embrionaria y diagnóstico preimplantatorio (elección del sexo, cribaje de enfermedades hereditarias)... Los nuevos retos que se abren ante nuestros ojos, que tan amplio debate y controversia social suscitan, se plantean de formas distintas en los diferentes países y gobiernos. A nadie se le escapa que Estados Unidos representa un lugar clave, uno de los más importantes campos de batalla del debate actual. Es precisamente aquí donde se encuentra la más sofisticada industria biotecnológica. Por otro lado en EEUU, es conocido que a pesar de que el aborto es legal desde hace más de 20 años, la interrupción voluntaria del embarazo sigue siendo un punto importante de fricción social. Las nuevas cuestiones éticas que se abren ahora, al involucrar la manipulación y destrucción del embrión en sus estadios iniciales, se solapan con el debate del aborto, siendo igualmente rechazadas por un gran sector social.

Hoy en día el debate sobre la investigación en el ámbito de la genética y la transgenia se ha reducido al ámbito académico privado. La información que se ha dado al exterior proviene de científicos entusiasmados, y han sido divulgados por periodistas poco duchos en estos temas, lo que ha contribuído a una desinformación y una desorientación social importante.

En un artículo publicado en The Economist , se analizan los posibles sesgos creados en la opinión publica en torno a estos temas, y los atribuye a diversas causas. Por un lado al vertiginoso ritmo de los descubrimientos en este campo, y por otro lado a la dificultad de digerir las consecuencias éticas de estos nuevos experimentos, así como la dificultad de desarrollar legislaciones que se adelanten a regular estas investigaciones. A todo esto se unen los ingentes intereses económicos que persiguen las grandes empresas farmacéuticas y de biotecnología, que se materializan con la creación de licencias para el uso y cultivo de estas células embrionarias, así como las controvertidas y enormemente criticadas patentes de genes; también se menciona en el artículo, la escasa e incorrecta divulgación de estos avances científicos, sin duda una meta difícil. A pesar de ello, en una encuesta desplegada por CNN/Time se encontró que el 67% de los americanos pensaban que la clonación de animales era una "mala idea"; el 90% estaba en contra de la clonación de hombres, el 68% se oponía a la clonación incluso con el fin de producir órganos vitales para salvar vidas, y un 76% se oponía a la clonación humana para que parejas estériles pudieran tener hijos.

El artículo cita a Leon Kass, experto en Biopolítica y catedrático de ética de la Universidad de Chicago, como uno de los promotores de una iniciativa para la mayor y mejor divulgación de estos temas. Kass afirma que no será una labor fácil desarrollar políticas prudentes que regulen estas nuevas tecnologías, evitando el atropello de la dignidad de ningún ser humano aún en sus estadíos más iniciales, y al mimo tiempo estar abierto al avance científico y al desarrollo de nuevas tecnologías contra enfermedades hasta ahora incurables. Kass se muestra escéptico al reconocer que para conseguir este objetivo, hay que "luchar contra una gran cantidad de dinero, contra el prejuicio generalizado de que esta mal intentar impedir que alguien haga una determinada cosa, o desarrolle una determinada labor,y en muchos casos, luchar contra el instinto natural del temor a la muerte", que muchos aseguran que será posible retrasar con estas nuevas tecnologías incipientes. Meses más tarde, Leon Kass será nombrado coordinador de la comisión supervisora del gobierno de los Estados Unidos para la investigación con células madre.

El 9 de agosto de 2001, GW Bush, presidente de los Estados Unidos, en una intervención histórica, televisada para todo EEUU, anunció su decisión de permitir únicamente la concesión de fondos federales para la investigación con células madre embrionarias ya existentes, fruto de antigua destrucción de embriones sobrantes de centros de reproducción asistida. Confirmó que no subvencionará las investigaciones con células madre procedentes de embriones destruídos posteriormente a la fecha de su intervención. En su comparecencia Bush habla de que en ese momento, y tras un inventario realizado por el equipo del Departamento de Salud y Servicios sociales estadounidense, existían en el mundo más de 60 líneas celulares en cultivo en proliferación indefinida, procedentes de embriones destruidos por investigadores privados de distintas partes del mundo. A continuación citamos las 10 compañías y laboratorios de investigación que están desarrollando células madre embrionarias humanas, que cumplen los criterios de Bush:


BresaGen Inc, Atenas, Grecia: 4
CyThera Inc, San Diego, California, EEUU: 9
Karolinska Institute, Estocolmo, Suecia: 5
Monash University, Melbourne, Australia: 6
National Center for Biological Sciences, Bangalore, India: 3
Reliance life Sciences, Mumbai, India: 7
Technion-Israel Institute of Technology, Haifa, Israel: 4
University of California, San Francisco: 2
Göteborg University, Göteborg, Suecia: 19
Wisconsin Alumni Research Foundation, Madison, EEUU: 5


Numerosas cuestiones se han planteado en los círculos científicos desde este anuncio. Existen muchas dudas sobre la calidad de estas células, así como sobre los posibles conflictos que puedan surgir en torno a la propiedad intelectual de estas líneas celulares.

En los días posteriores al comunicado del presidente, algunos investigadores denunciaron que muchas de esas líneas celulares estaban contaminadas por células de ratón. Efectivamente, una técnica muy generalizada para el desarrollo y la proliferación en estadios de indiferenciación de este tipo de células, es su cultivo encima de otros cultivos de células de ratón, que favorecen con la secreción de factores de crecimiento, la proliferación de las células madre embrionarias (que se conozca, sólo una empresa americana, posee una patente para la proliferación ilimitada de células madre sin necesidad de suplementos de células de ratón). Estos mismo investigadores afirman, que para cuando se quiera pasar de la fase experimental a la fase de ensayos clínicos con humanos, las autoridades sanitarias (Food and Drug Administration-FDA), exigirán que se apliquen en los trasplantes con este tipo de células, los extremadamente restrictivos criterios existentes para el trasplante a humanos de órganos de animales. Es decir, estas investigaciones serán incluidas en el grupo de los xenotransplantes. A raíz de esto, el Secretario del Departamento de Salud norteamericano, Tommy G Thompson, ha afirmado que estas investigaciones no son estrictamente xenotransplantes, y que no serán tratados como tales, ahora bien, si se deberán descartar la posible transmisión de virus de ratón al hombre… Así mismo, ha sido bastante sonada las declaraciones de un Senador demócrata en las que afirmaba que la información de la que gozaba el presidente cuando tomó la decisión era incompleta, y que sólo la tercera parte de las 64 líneas celulares estaban preparadas para su uso en el laboratorio.

El 11 de septiembre de 2001, la Academia Nacional de las Ciencia de EEUU, sacaba a la luz un informe en el que recomendaba la cesión de fondos federales para la creación de nuevas líneas de células madre embrionarias.

Otro de las críticas que ha recibido el discurso de GW Bush, ha sido el referente a los problemas que se avecinan con los derechos de propiedad intelectual de las distintas líneas celulares. El pasado septiembre, Thompson tranquilizó a aquellos sectores de la comunidad científica que se inquietaron con el asunto de las patentes, las licencias y los incentivos comerciales, que podrían dificultar la libre investigación con las líneas de células madre existentes. Tras adoptar un reciente acuerdo con el gobierno federal, investigadores de los Institutos Nacionales de Salud (NIH), y de las Universidades tendrán acceso libre a las cinco líneas celulares deasarrolladas en WiCell Research Institute, un brazo de Wisconsin Alumni Research Foundation.

Dignas de mencionar son algunas voces que se levantan por encima del debate científico y ético en torno al uso o no de embriones como base de las nuevas líneas de la medicina, que hacen un llamamiento a la prudencia. Denuncian la tendencia que existe a caer en el anuncio de falsas esperanzas para la curación de enfermedades hasta ahora incurables (Alzheimer, Parkinson, Diabetes...), dando a la opinión pública la impresión de que los tratamientos con células madre y con clonación terapéutica llegarán en cuanto se liberalicen las trabas actuales, tanto sociales como económicas, que frenan las investigaciones con células madre.

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