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Clonación terapéutica,
investigación con células madre embrionarias, manipulación
genética de embriones, selección embrionaria y diagnóstico
preimplantatorio (elección del sexo, cribaje de enfermedades
hereditarias)... Los nuevos retos que se abren ante nuestros ojos,
que tan amplio debate y controversia social suscitan, se plantean
de formas distintas en los diferentes países y gobiernos.
A nadie se le escapa que Estados Unidos representa un lugar clave,
uno de los más importantes campos de batalla del debate actual.
Es precisamente aquí donde se encuentra la más sofisticada
industria biotecnológica. Por otro lado en EEUU, es conocido
que a pesar de que el aborto es legal desde hace más de 20
años, la interrupción voluntaria del embarazo sigue
siendo un punto importante de fricción social. Las nuevas
cuestiones éticas que se abren ahora, al involucrar la manipulación
y destrucción del embrión en sus estadios iniciales,
se solapan con el debate del aborto, siendo igualmente rechazadas
por un gran sector social.
Hoy en día el debate sobre la investigación en el
ámbito de la genética y la transgenia se ha reducido
al ámbito académico privado. La información
que se ha dado al exterior proviene de científicos entusiasmados,
y han sido divulgados por periodistas poco duchos en estos temas,
lo que ha contribuído a una desinformación y una desorientación
social importante.
En un artículo publicado en The Economist , se analizan los
posibles sesgos creados en la opinión publica en torno a
estos temas, y los atribuye a diversas causas. Por un lado al vertiginoso
ritmo de los descubrimientos en este campo, y por otro lado a la
dificultad de digerir las consecuencias éticas de estos nuevos
experimentos, así como la dificultad de desarrollar legislaciones
que se adelanten a regular estas investigaciones. A todo esto se
unen los ingentes intereses económicos que persiguen las
grandes empresas farmacéuticas y de biotecnología,
que se materializan con la creación de licencias para el
uso y cultivo de estas células embrionarias, así como
las controvertidas y enormemente criticadas patentes de genes; también
se menciona en el artículo, la escasa e incorrecta divulgación
de estos avances científicos, sin duda una meta difícil.
A pesar de ello, en una encuesta desplegada por CNN/Time se encontró
que el 67% de los americanos pensaban que la clonación de
animales era una "mala idea"; el 90% estaba en contra
de la clonación de hombres, el 68% se oponía a la
clonación incluso con el fin de producir órganos vitales
para salvar vidas, y un 76% se oponía a la clonación
humana para que parejas estériles pudieran tener hijos.
El artículo cita a Leon Kass, experto en Biopolítica
y catedrático de ética de la Universidad de Chicago,
como uno de los promotores de una iniciativa para la mayor y mejor
divulgación de estos temas. Kass afirma que no será
una labor fácil desarrollar políticas prudentes que
regulen estas nuevas tecnologías, evitando el atropello de
la dignidad de ningún ser humano aún en sus estadíos
más iniciales, y al mimo tiempo estar abierto al avance científico
y al desarrollo de nuevas tecnologías contra enfermedades
hasta ahora incurables. Kass se muestra escéptico al reconocer
que para conseguir este objetivo, hay que "luchar contra una
gran cantidad de dinero, contra el prejuicio generalizado de que
esta mal intentar impedir que alguien haga una determinada cosa,
o desarrolle una determinada labor,y en muchos casos, luchar contra
el instinto natural del temor a la muerte", que muchos aseguran
que será posible retrasar con estas nuevas tecnologías
incipientes. Meses más tarde, Leon Kass será nombrado
coordinador de la comisión supervisora del gobierno de los
Estados Unidos para la investigación con células madre.
El 9 de agosto de 2001, GW Bush, presidente de los Estados Unidos,
en una intervención histórica, televisada para todo
EEUU, anunció su decisión de permitir únicamente
la concesión de fondos federales para la investigación
con células madre embrionarias ya existentes, fruto de antigua
destrucción de embriones sobrantes de centros de reproducción
asistida. Confirmó que no subvencionará las investigaciones
con células madre procedentes de embriones destruídos
posteriormente a la fecha de su intervención. En su comparecencia
Bush habla de que en ese momento, y tras un inventario realizado
por el equipo del Departamento de Salud y Servicios sociales estadounidense,
existían en el mundo más de 60 líneas celulares
en cultivo en proliferación indefinida, procedentes de embriones
destruidos por investigadores privados de distintas partes del mundo.
A continuación citamos las 10 compañías y laboratorios
de investigación que están desarrollando células
madre embrionarias humanas, que cumplen los criterios de Bush:
BresaGen Inc, Atenas, Grecia: 4
CyThera Inc, San Diego, California, EEUU: 9
Karolinska Institute, Estocolmo, Suecia: 5
Monash University, Melbourne, Australia: 6
National Center for Biological Sciences, Bangalore, India: 3
Reliance life Sciences, Mumbai, India: 7
Technion-Israel Institute of Technology, Haifa, Israel: 4
University of California, San Francisco: 2
Göteborg University, Göteborg, Suecia: 19
Wisconsin Alumni Research Foundation, Madison, EEUU: 5
Numerosas cuestiones se han planteado en los círculos científicos
desde este anuncio. Existen muchas dudas sobre la calidad de estas
células, así como sobre los posibles conflictos que
puedan surgir en torno a la propiedad intelectual de estas líneas
celulares.
En los días posteriores al comunicado del presidente, algunos
investigadores denunciaron que muchas de esas líneas celulares
estaban contaminadas por células de ratón. Efectivamente,
una técnica muy generalizada para el desarrollo y la proliferación
en estadios de indiferenciación de este tipo de células,
es su cultivo encima de otros cultivos de células de ratón,
que favorecen con la secreción de factores de crecimiento,
la proliferación de las células madre embrionarias
(que se conozca, sólo una empresa americana, posee una patente
para la proliferación ilimitada de células madre sin
necesidad de suplementos de células de ratón). Estos
mismo investigadores afirman, que para cuando se quiera pasar de
la fase experimental a la fase de ensayos clínicos con humanos,
las autoridades sanitarias (Food and Drug Administration-FDA), exigirán
que se apliquen en los trasplantes con este tipo de células,
los extremadamente restrictivos criterios existentes para el trasplante
a humanos de órganos de animales. Es decir, estas investigaciones
serán incluidas en el grupo de los xenotransplantes. A raíz
de esto, el Secretario del Departamento de Salud norteamericano,
Tommy G Thompson, ha afirmado que estas investigaciones no son estrictamente
xenotransplantes, y que no serán tratados como tales, ahora
bien, si se deberán descartar la posible transmisión
de virus de ratón al hombre
Así mismo, ha sido
bastante sonada las declaraciones de un Senador demócrata
en las que afirmaba que la información de la que gozaba el
presidente cuando tomó la decisión era incompleta,
y que sólo la tercera parte de las 64 líneas celulares
estaban preparadas para su uso en el laboratorio.
El 11 de septiembre de 2001, la Academia Nacional de las Ciencia
de EEUU, sacaba a la luz un informe en el que recomendaba la cesión
de fondos federales para la creación de nuevas líneas
de células madre embrionarias.
Otro de las críticas que ha recibido el discurso de GW Bush,
ha sido el referente a los problemas que se avecinan con los derechos
de propiedad intelectual de las distintas líneas celulares.
El pasado septiembre, Thompson tranquilizó a aquellos sectores
de la comunidad científica que se inquietaron con el asunto
de las patentes, las licencias y los incentivos comerciales, que
podrían dificultar la libre investigación con las
líneas de células madre existentes. Tras adoptar un
reciente acuerdo con el gobierno federal, investigadores de los
Institutos Nacionales de Salud (NIH), y de las Universidades tendrán
acceso libre a las cinco líneas celulares deasarrolladas
en WiCell Research Institute, un brazo de Wisconsin Alumni Research
Foundation.
Dignas de mencionar son algunas voces que se levantan por encima
del debate científico y ético en torno al uso o no
de embriones como base de las nuevas líneas de la medicina,
que hacen un llamamiento a la prudencia. Denuncian la tendencia
que existe a caer en el anuncio de falsas esperanzas para la curación
de enfermedades hasta ahora incurables (Alzheimer, Parkinson, Diabetes...),
dando a la opinión pública la impresión de
que los tratamientos con células madre y con clonación
terapéutica llegarán en cuanto se liberalicen las
trabas actuales, tanto sociales como económicas, que frenan
las investigaciones con células madre.
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